Primero haces un chistecillo ofensivo sobre tu raza. Del tipo:
Se sube el telón.
Hay una frontera, da igual el país, una frontera con guardias se entiende, militares para ser más precisos. Con sus boinas, sus uniformes, sus palillos, sus armas, sus vaivenes en diez metros cuadrados.
Se acerca un tipo, es blanco. Ojean sus documentos, le dejan pasar.
Se acerca otro tipo, chicano. Ojean sus documentos, le dejan pasar.
Otro blanco, le dejan pasar.
Otro blanco, le dejan pasar.
LLega un negrata, un oscuro, un grillo, un tizón. El guardia ríe, señala el camino por donde el tipo ha venido.
- No pasas ni de coña,- sentencia.
Se baja el telón. ¿ Cómo se llama la película?
El tú, no, negro. (El tuno negro)

Ji, ji. Ja,ja.
Ahora ya puedes dar rienda suelta a tus prejuicios sin miramiento alguno, los demás lo entenderán, viendo no ya una ofensa, sino una coña del calibre de la anterior. Un chollo.

Pues eso, telón arriba, aparecen los restos de un amarillo, un Chini Vanili muerto hace marras. Un cadáver putrefacto que está siendo devorado por los gusanos.
Se sube el telón. ¿Cómo se llama la marca?
Moho Chino. (Moschino)

Espera espera, que tengo más . Súbeme, súbeme el telón otra vez Pachi.
-¿Así?
- Sí, así está bien, gracias.

Sale un tipo traspasándote a ti, árabe(moranco, fresi suí, jalufo) el supermercado este donde cobran tres céntimos por las bolsas.
Se baja el telón. ¿Cómo se llama la película?
El día de mañana "The day after tú Morou (tomorrow)"

La traca final. Sale un blancata(un mierda seca,, un fantasma, un Blankinter) trajeado, aterrizando en cualquier país de África, con un objetivo.
Se baja el telón.¿Cuál es la tecla?

@ (Arrobá)

¿Y si el tío en cuestión es dirigente de una cooperativa?, esto es, va a cooperar.
¿Cómo se llama la película?

Robocop.

Por cierto, cuando dije chicano también quería decir chamaco, pokémon.
Voilá. Esta simples reglas podéis aplicarlas por analogía a todas y cada una de las facetas de vuestra vida.
Que eres un gordo que siente aversión por las anoréxicas... no caigas en el error de soltarlo así, tal cual, primero menciona que de cantar ópera serías Flácido Domingo. Allana el terreno para poder explayarte largo y tendido con ellas a posteriori. Cuanto más digas en tu contra, más bonos tendrás para canjear a la hora de descalificar a tu víctima.
Que eres anoréxica y te asquean los gordos... pues muy fácil hija, primero menciona que tienes más huesos a la vista que, Yuri Orlov, el museo paleontológico de Moscú, y luego ya te cebas con ellos a gusto.
Que eres muy alto... parte de que han de interponer diez metros de distancia entre tú y la cámara para poder fotografiar todo el recorrido de tus piernas.
Que eres muy bajo... reconoce que en el fotomatón tus fotos salen de cuerpo entero...
Eso sí, ¡OJO! con la mezcolanza, que tengas más dientes que una pélícula de caballos está bien, pero quizá no te sirva a la hora de desfasarte con alguien que sufra paraplejia braquial. Para esto seguramente te exijan la afiliación a un gremio que padezca una tara similar, véase una paraplejia crural.
Tened siempre presente esta máxima, que podemos desglosar del siguiente modo:
· Sed conscientes en todo momento de la cantidad de puntos que habéis acumulado.
· Y de la parte del catálogo que, con esos puntos, podéis permitiros abordar al efectuar vuestros canjes. Un N95 sólo es gratis para unos pocos. Los demás pagamos la diferencia.

- Por mi como si me llamas Perro, querida,- respondí,- lo mismo me da que me da lo mismo. Sólo es un nombre,- proseguí mientras deceleraba progresivamente la cadencia de mis pasos y palabras, simulando observar las prendas expuestas en el luminoso escaparate de una pequeña tienda de ropa, que en nada me interesaba, con el único objetivo de interponer entre nosotros la
distancia suficiente para vislumbrar lo que presumía sería un lustroso trasero. Vaya si lo era. Redondito... regordete... respingón... Me puso como una moto. Aceleré el
paso deliberadamente. Casi corría. Había que llegar a casa cuanto antes.
- Es que no recuerdo si he apagado el fuego,- me justifiqué ante su rostro cariacontecido.
Comprendió, un tanto contrariada.
Me pregunté cuantos años tendría. Yo le echaba veinte... y años... por ahí también, veintidós-veintitrés, nunca más de veinticinco. Se lo preguntaría más tarde. Un tío al que se le quema la casa que sólo se preocupa de saber la edad de su acompañante? Sonaba surrealista, aunque seguramente, si de verdad se estuviera quemando,lo preguntaría.,Por rebajar la tensión, por
parecer más despreocupado de lo que en realidad soy. Apariencias.
Recorrimos kilómetro y medio en apenas tres minutos. La chica estaba en forma. No sólo había aguantado de manera estoica mi último tramo a ritmo keniata, permitiéndose incluso entablar una distendida conversación telefónica con vete tú a saber quien, (“si... dime... no, no me ha dicho nada... ¿pero él ya lo sabe? ... que fuerte ¿no?... ¿ y qué piensa hacer?... ¿tú crees?... no se atreve... ni de coña... si, estaría bien, se lo merece... ja, ja... ¿yo?... no, ahora no puedo, estoy con un chico... a ver una peli... no le conoces... que no le conoces... si... mucho... vale, ya te contaré... adiós... adiós... un beso, guapa... ciao”), sino que su rostro se mantenía fresco y no se vislumbraba en él rastro alguno de fatiga. Indudablemente algo tenía que hacer para mantenerse en tan óptimo estado de forma. También lo preguntaría más tarde... si me acordaba.

Me meaba, pero estaba de enhorabuena. La llave del portal no giraba. Entraba en la cerradura perfectamente, pero luego no giraba, ni a izquierda ni a derecha, por más fuerza y maña que desplegasen mis ágiles manos. Todo salía a pedir de boca. El típico contratiempo que acaba de hundir la existencia de uno cuando algo no va bien. El dinero llama al dinero, dicen. La desgracia no, ya se encarga la otra de presentarse sin que nadie la invite, digo. Ley de vida.
- ¡Joder, lo que faltaba!,- exclamé en un estado a caballo entre el abatimiento y la ira. Como el niño que llora de rabia en una pelea porque su hermano mayor esquiva sus golpes.
Volví a sacar e introducir la llave, no fuese que estuviera mal encajada en la cerradura (ya me había pasado otra veces), pero na nai, seguía rígido.
Resoplé. Pensé en mi siguiente movimiento, de qué manera arremeter contra la puerta para darle mayor credibilidad a la historia.
Una patada valdría. O un puñetazo. O zarandear la puerta. La de la patada y la del zarandeo eran las que más me atraían, tenían como más caché. La patada seguida de un " vaya puta mierda". El zarandeo seguido de un " ¡ábrete coño!". Quedaría chulo.
No obstante opté por picar el telefonillo de un vecino. No quería parecer un neurótico.
No contestaban. Llamé otra vez, al mismo piso, no sé por qué, lo lógico hubiese sido probar en otro. Seguían sin contestar. Entretanto agarré el pomo de la puerta tirando un poco de ella, para así estar preparado cuando abrieran. Sólo faltaría que por despiste no me diera tiempo y tuviera que volver a molestar al vecino… a esas horas. Oí un pequeño “clic”. Tiré un poco más. La puerta se abrió, tenía el bombín precintado. Estaba rota. Podían haber puesto un cartel.

Reí imaginando el hostión que me hubiera dado de haber optado por zarandear la puerta. Un ridículo espantoso. ¡Menuda caída! Me hubiese partido la columna. La guinda a una actuación perfecta. Actuación, que supe debía llegar a su fin, en el momento en que atisbé el primero del sinfín de peldaños que conformaban la impoluta escalera del bloque. Mis nalgas ya eran lo suficientemente prietas. Las suyas también. No subía andando ni de coña.

- ¡Espera!,- dije frenándome en seco al pie de la cordillera.
- ¡Qué!
- Espera, espera.
Medité.
- Vale, vamos al ascensor.
- ¿Qué pasa?
Sonreí.
- Nada. Buenas noticias. Fallo técnico. Acabo de caer en la cuenta de que el fuego está apagadísimo. Fue ayer, no hoy cuando cociné. Hoy no he comido en casa. Me he hecho un pequeño lío entre lo que hice ayer y lo que he hecho hoy.

Entramos. Atrás quedó la voz del vecino preguntando quién llamaba por el telefonillo… a estas alturas de la película. Ya sabía dónde no llamar si alguien me perseguía.

Padre Nuestro,
sé que eres rapero,
y tus antepasados eran Disc Jockeys;
venga a nosotros tu verso;
hágase algún que otro scratch
sobre las letras que improvisemos.
Danos hoy nuestro rap de cada día;
entona nuestras maquetas,
como también nosotros entonamos las de otra gente;
no nos dejes caer en Eurovisión,
y líbranos del M.A.M.

Amén.

Lloraba abrazado a mi hermana, en el salón, cuando entró mi sobrino; su hijo, de cuatro años, acababa de despertarse de la siesta.
- ¿Qué te pasa Tito?,- me preguntó.

No respondí. No podía.

- ¿Qué le pasa al Tito, mami?

- Nada cariño, ve a jugar con tus cosas.

- ¡Jo! Pero dime qué le pasa al Tito.

- Está malito.

- Vaya! pobrecito, ¿Tienes fiebre Tito?


- No, no tiene fiebre Fede, ve a jugar.

- Espera que me lo diga él.


- No espero nada. Ya te dicho qué le pasa, ahora juega. Cumple con tu parte del trato.

- Jooooooo. La última.


- No.


- Jooooo. La última y te prometo que me voy a jugar.


- No.

- Jo! vale, pues entonces no juego.


- Vale, pues no juegues, pero no molestes.


- ¿Y me lo dices?

- ¿Qué?

- ¿Si no molesto me lo dices?


- No cariño, no seas pesado.

LLegó mi cuñada de la calle. Hablaba por teféfono, de mi.

- A Martín le han dicho que tiene SIDA... no sé, hoy, esta mañana creo... no, aún no le he visto... pues imagínate... íremos ahora a verle... con el niño, sí... no digas chorradas mamá...

Me vio.

- ¿SIDA?, ¿Eso es lo que tienes Tito?, ¿SIDA?

- ¡Fede!

- Venga te dejo mamá, que está aquí.

- ¿Qué?, jolín mamá, quiero saberlo.

- Sí, mamá, yo se lo digo.

- ¿Tienes SIDA Tito?

- El niño, que me ha oído hablando contigo.

- Fede, te estás pasando ya.

- Venga, ciao.

- ¿Por qué e e?, jo.

- Mi madre, que luego te llama.

- Sí, Fede,- acerté a decir,- tengo SIDA.


- ¡Vaaaya!, pooobre... bueno, no pasa nada.

Se fue.

Sonreí. Niños. Qué sabrán ellos, son tan inocentes.

Se oyó un terremoto en su habitación, como kilos y kilos de compacs caídos.

- ¿Qué pasa ahí?,- gritó mi hermana.

- Nada. Toma Tito, deja de llorar,- dijo extendiéndome un disco,- cúratelo con el Norton.

Le abracé.

- Ves como no pasa nada.

- Claro que no.

- Pues venga, no estés triste, vamos a jugar al Nidodespil (Need For Speed), que man comprao un volante pal ordenadó.

- Eso está hecho. Ve encendiendo el PC, voy ahora mismo.

- Te llamo cuando esté encendido ¿vale?

- Ok.

Se fue.

- Joder, lo siento.

- Vaya personaje de niño tenéis... ¿Hablamos luego mejor no? a la noche.

- ¿Te quedas a cenar?

- Y a dormir.

- Pues recuérdame que te cambie las sábanas.

- Ya las cambio yo, no te preocupes, me voy adentro con Fede.


Desde que te conozco, amor, tengo dos vidas. Curiosamente, es esta última la que más temo perder.
Así empezaba su libro.
...
Su mujer sonrió alagada al leerlo.

Su amante, abrazada a él, también.

Y saquemos las pistolas.

Espera, me llaman por teléfono. Cuelgo. Aún no había tocado fondo. LLaman a la puerta. Abro. Hablo. Cojo. Cierro. Vuelvo. ¡ Ojalá el mundo se hubiera parado en el momento en que colgué el teléfono. ¡Era tan feliz!

Sed felices en vuestro mundo, que yo seguiré afligido en el mío. Aunque feliz, eso sí, por no sucumbir, y continuar deprimido en el vuestro.

2 de Enero de 2006.
Querido diario,
Sly sigue siendo el Buddah del Micrófono, de ahí que no pueda parar de escuchar el Outro de la mixtape de Leeroy. ¿Lo has oído alguna vez querido diario? Es una lástima que no tengas oídos, podríamos pasarlo muy bien juntos cogidos de mano y anilla oyendo música de hace marras. Últimamente me ha dado por eso, soy un nostálgico. Ahora mismo estoy oyendo I need love de Señoras Aman al Enrollado James. Todo un clásico. Lo siguiente en sonar será People of the sun de Lucha contra las máquinas. Música diametralmente opuesta, lo sé, pero así soy yo.
Estoy pensando querido diario, que te escribiré las letras y notas musicales de las canciones para que tú también puedas disfrutar de ellas. Nos los pasaremos pipa.
Mañana viene el Hombre Metódico, componente del archiconocido Clan de sabor fuerte Wu , a Madrid, capital de Hispania, a dar un concierto. Habrá que ir a verle, aunque el disco sea una galopante bola de deyecciones equinas, a mi humilde entender, y haya que pasarse toda la tarde-noche rodeado de super rapers. Blancos que pretenden ser negros, y negros que miran con aires de divo a los blancos. Todos ellos disfrazados a más no poder y haciendo llaves de judo cada vez que saludan al prójimo. Mi mano, por motivos obvios, no saldrá del bolsillo. No quiero pasarme la noche en la UVI por darle la mano a un flipaillo de mierda que ha visto demasiado cine made in USA y que me habla de echar un basket, a pesar de su uno cuarenta de estatura. El fútbol dentro de este mundillo ni se menciona. Es como blasfemia. ¿De qué vais? Estamos en Iberia. Aquí a la pelota se juega con los pies, a no ser que seas el último en tocar el palo. Yeaaaaaaa.
No me extiendo más mi querido diario, he de partir a solventar una serie de contratiempos que se han ido acumulando en mi agenda a lo largo del día de hoy. Ni que decir tiene, que podría pasarme horas y horas en tu compañía, relatándote multitud de escabrosas historias y reflexiones relativas al mundo del rap, que amenizarían en mucho tu solitaria, que no aburrida, existencia.
Ya, ya sé que quieres conocer a otras personas, pero compréndeme… sería demasiado embarazoso para mí, y lo sabes, no debería estar repitiéndote esto a estas alturas. Yo te confío todos mis secretos, a cambio sólo pido que no le vayas con el cuento a otras personas.
¿Es mucho pedir?, ¿De verdad que es mucho pedir?
¡No!, ¡No digas que no!, ¡Mientes! ¡Claaaaro que me traicionarías! Conozco a los de tu calaña. Eres como tu hermana, me lo larga todo sobre mi mujer. ¡Así, sin más! nada más que me acerco, con pelos y señales. Que memorión tiene la jodía. Parece que me lo estuviera contando mi propia esposa, sólo que ésta, la muy condenada de tu hermana, y perdona que hable así, no tiene ni la decencia, ni el buen gusto, de suavizarme los pasajes más engorrosos. Ya sea porque me aluden, ya sea porque suponen una ofensa hacia mi. ¡No tiene tacto!
Sois todos iguales. No se os puede dejar con nadie. ¡Largáis!, ¡Largáis!, ¡Largáis! No hacéis más que largar.

En fin, no se hable más del tema. ¡No, insisto, no sea-ble más-del-te-ma, joder!, ¡Ufff! Me largo. Mañana te veo.
Siii… siii, no te preocupes, cierro con llave.
Venga, ciao.

La húngara era una chica húngara, como bien dice su nombre, no era un mote sin fundamento ni nada por el estilo, sino un gentilicio.
Aquel día estaba en Moes haciendo la calle, pavimentándola. No era prostituta, sino constructora. Peón de obra. Con ella se daba una extraña circunstancia. Era la gente de a pie la que dedicaba piropos al obrero. Cosa que no era de extrañar, porque la chica estaba de muy buen ver. En otros tiempos fue modelo, top model. París, Milán, Barcelona, Nueva York... siempre de aquí para allá y de acá para allí con un vestidito mono que estrenar. Ahora no. Ahora como he dicho hacía la calle, pavimentándola. Son las cosas de la vida,
son las cosas del querer,
un día estás en las revistas,
otro día quitas parquet.
oooooooooolé.
O lo que fuese que estaba picando con la taladradora, cuando ese chico, Jhon creo que se llamaba, se acercó sigilosamente por su espalda estando ella agachada, inclinada más bien, y la tiró bruscamente del pelo.
Ay mi pequeña princesa!,- dijo en un tono afable que rozaba casi lo paternal,- no deberías estar aquí. Ven conmigo. Éste no es tu lugar.
Ella aceptó encantada y siguió a su príncipe, azul, porque ese era el color de su traje, hasta la hormigonera... al parecer ese era el sitio que le correspondía.
Allí realizó las labores propias de su profesión.

Mi nombre es paco(pe, a, ce, o), así, tal cual, en minúscula, no es una errata. Soy un individuo demasiado común, demasiado insignificante para permitirme el lujo de dar inicio a mi nombre con un signo mayúsculo.

Fui al baño. Por ir. No tenía nada que hacer allí. Sólo miraba al espejo. El espejo me miraba a mí.
De veras. No estoy loco. Pude ver mi reflejo en sus ojos.

Porque siempre tienen en cuenta las necesidades de sus clientes.

Buscamos nuestra media naranja.

Devuélveme un cuarto...

Eres tres cuartas partes de la mía. naranja

En serio, devuélvemelo.
No está bien.

Quiero mi A y mi N.

Ya tienes las otras dos.

No seas gocha.

Se sube el telón.

Sale Junior en Dónde Estás Corazón contando su vida.

Se baja el telón.

Cómo se llama la película?

Toy Story.

Se sube de nuevo el telón

Hay unos niños viéndole en un comercio, en un cartel, en él se le invita a los pequeños a participar en un curso, un taller en el que Junior les enseñará todos sus trucos.

Se baja el telón

Cómo se llama la tienda?

Toys harás.



Vuelve a subirse el telón.

Al fin la gran cita, empieza el taller. En él, para sorpresa de todos, cuenta que tiene un mito sexual, por la originalidad de sus tonos.

La Toya Jackson.


Estamos cansados, nos cuesta, pero conseguimos elevar una vez más el telón.

Mi futbolista favorito,- responde a la pregunta de un renacuajo,- pues de ser futblolista hubiese sido...

¿Quién?

Se baja el telón.

No hay ninguna duda.

Stoichkov.

Son malos.Había una niña en mi barrio,la llamaban Hache.Hache!Hache!Hache!Un día se le cayó la diadema.La llamé:Hache!al acercarse descubrí que era muda.

Bastante tengo con serlo de las acciones realizadas por mi en momentos en que he sido incapaz de gobernarme a mi mismo.

(Declaración judicial)

- ¿Y el acusado?, ¿Tiene algo que decir?

- Nunca fui hombre de una sola mujer, señor. Ya ve como soy. Este es el físico que Dios me ha dado. ¿Qué iba a hacer? Sólo tenía dos opciones... zumbarme a las ovejas, o morir virgen.

De los que cuando juegan al fútbol no la pasan ni al sacar de banda.

Creerse superior por tener minga en vez de toto
es como creerse fuerte por doblar esquinas.

Me remito al título.

Lo que no entiendo es a esos machistas que se manifiestan en contra de la transexualidad. Craso error. Deberían ser partidarios, al menos en el caso de la transformación de mujer en hombre, pues han de ver este cambio no como un capricho indecente e inmoral, sino como un afán de superación. El paso a un status superior. Como el que cambia su contrato de peón por el de arquitecto. ¿Por qué negarle esta progresión a las mujeres? Es normal que quien nace ciego eche mano de la cirugía para ganar algo de visión. Pues esto igual, no eligieron partir con desventaja, nacieron así. ¡ Fomentemos su progreso!, Tomemos las calles! Transexualidad femenina a partir de los 3 años YA! No les jodamos la infancia!

Las naves ultrarrápidas
Navegan por el espacio
Demasiado despacio
Para encontrar algo interesante;

Volved a La Tierra.

Las estrellas que admiras
No están ahí
Hace tiempo que desaparecieron;

Sólo los muertos
pueden hablarme de Dios.
Y sabe Dios
que
si lo hago
me tomarán por loco,
Y que loco acabaré
Si intento demostrar
Que en realidad
no lo estoy.

Vacío interior;

Desesperación.

La nada.

Donde hubo no hay.

Por más que se aferren,
por más que abracen y besen mi lápida,

mi ataúd
es sólo un baúl.

el baúl de mi recuerdo.

baúl de recuerdos defectuoso...
invertido.

fuera,
todo sigue igual.

dentro, nada es como fue.

nada como recordáis...

Aún así,
Lleven flores a mi entierro.

Las flores huelen a vida. (inspiro)

Aunque la vida apesta, (expiro)


Tanto o más
Que los cadáveres
En descomposición.

madre natura lo sabe,
es sabia, dicen.

de ahí que permita que veamos el cielo,
espléndido,
majestuso,

infinitamente lejos.

porque un mundo mejor,
más bello,
existe.

Pero nuncaLo alcanzaremos.

No me llames puta porque me guste sentirla allí dentro
No me llames puta si hago tríos con tus compañeros
No me llames puta si siempre me abro con todo el que puedo
No me llames puta y mucho menos putón verbenero

No me llames puta si me caliento con el olor de tu pelo
No me llames puta si me he mojado evocando a mi suegro
No me llames puta si le como todo a mi amiga en tu lecho
No me llames puta si en los labios de abajo es donde quiero tus besos

No me llames puta si me lo trago o lo escupo en tu pecho
No me llames puta porque no pueda vivir sin el sexo
No me llames puta porque gima como perra en celo
No me llames puta si aprendí el kamasutra antes que la tabla del cero

No me llames puta si mi falda es de larga como dos de tus dedos
No me llames puta si he cabalgado más que Lucky, el vaquero
No me llames puta porque en mi ano yo quiera tu miembro
No me llames puta...

Hasta que no te haya pedido el dinero.


No lo hagas

Supongo que alguien capaz de convencerse de que es superior a su semejante y tener potestad sobre él por el mero hecho de tener un saliente allí donde el otro tiene una cavidad, ha de gozar de una inteligencia capital que rebasa con mucho las barreras de lo cognoscible por el ser humano. Una iluminación mental propia de criaturas celestiales. Semidioses, en resumen.

NO, repito, NO lo intenten en sus casas. Es ya no difícil, sino peligroso, podría estallarles la cabeza. Requiere un control mental del que no goza todo hijo de vecino. Cuatro niveles por encima del tantra, cinco por encima del yoga. Esto unido a una inagotable capacidad de persuasión.

Pero lo conseguiré. Dicen que tengo más coco que El Caribe. Va siendo hora de demostrarlo.

Un día le estaba contando algo a un cristiano. Me respondió que si no lo veía no lo creía.

Se sentía tan español que a todo echaba ketchup y mostaza.

Los hay como yo. Más falsos que un desierto con tiburones.

Los hay que lo son más que una aspiradora con euroconector.

Ahora bien, no hay mayor falsedad que la de aquellos que se proclaman sinceros. No os fiéis de quienes lo hagan... si se están engañando a sí mismos... ¿Qué no harán contigo?

Desconfía de ellos, al igual que de una caja de condones con la foto de un niño... te están gritando que te van a fallar.






La gente no es sincera ni consigo misma.

Un día conocí a un racista que tenía un caniche, un rotweiller y un pequinés.

Además estaba a la espera de que le entregaran un mastín cruzado con presa canario. Este último, según me cuentan, fue el único que no permitía que sacaran a pasear otras personas.

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