Tu móvil, la jeringuilla.
Tu número, mi émbolo.
La red telefónica, mi aguja.
El altavoz, la goma que he de ajustar para facilitar la entrada de mi ansiado elixir.
Tu móvil, la cuchara.
Mi oído, mi vena.
Tu voz, mi heroína.
Tú, el mayor alijo jamás encontrado.



Entradas más recientes Entradas antiguas Página principal