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¿Te rindes?


Pi lila

Te quiero, tanto como a mi vida,- me declaró. Y me casé con ella.





Al tiempo me enteré de que sin contar ésta, por la que estaba ahora hospitalizada, otras tres veces había intentado fallidamente suicidarse.















Desde entonces mi insomnio ha pasado de ser un hándicap a una virtud.

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