Estoy cambiando, para bien y para mal. Antes de conocerte también lo hice. Me dijeron lo mismo. Entonces apareciste tú, nos resultamos maravillosos. Probablemente no te lo hubiera resultado mi yo anterior. Quien sabe. La cuestión es que la cuestión no es gustarte. Siquiera gustarme. Es encontrarme. Ahí está Roma. Yo no soy ella. Hay caminos que no llevan a nada. Que se cortan. Que se desandan. Que se bifurcan, se ramifican. Que te devuelven al mismo sitio.

Seguiré probando. Entre mil sendas. Asentándome tantas veces sea necesario donde haya indicios de que se esconde mi verdadero yo. Retomaré la marcha pasado un día, dos... tres meses, diez años... si descubro que no estoy allí.

Ésa, ya no soy yo. Ésta, soy yo. Ésta, quizá no seré yo. Pero siempre habrá alguien esperando en los márgenes de cada carretera.

Soy una reina sin reino ni rey. Mi reino es mi rey. Mi corona es mi reino. La joya es mi ser.

A ratos tuya,

Ni casta ni pura,

Yamila Rahí.

Si te mueves... pregunta por mi.

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