- Mónica el suyo es un severo caso de anorexia.

- Pero si me dijo usted ayer que padecía obesidad mórbida, doctor.

- Le hablo del cerebro Mónica, del cerebro.

- ¡Ah!

- ¿Por que sonríe Mónica?

- Supongo que estoy contenta, doctor, jamás había imaginado una cosa así.

- ¿Contenta? si es muy grave.

- No, yo no lo veo así doctor.

- ¿A qué se refiere?

- Es una gran noticia.

- ¿ Lo de su cerebro? Sin duda debe de ser un síntoma, está usted peor de lo que pensaba.

- Si.

- ¿Pero cómo? ¿Por qué?

- No sé... es que siempre había pensado que no tenía.

Entradas más recientes Entradas antiguas Página principal