Se sube el telón, y aparece la vagina de una mujer Inca, de una Maya y de una Sioux.

Se baja el telón. ¿De qué animales se trata?




Conejos de Indias.

π




¿Te rindes?


Pi lila

Te quiero, tanto como a mi vida,- me declaró. Y me casé con ella.





Al tiempo me enteré de que sin contar ésta, por la que estaba ahora hospitalizada, otras tres veces había intentado fallidamente suicidarse.















Desde entonces mi insomnio ha pasado de ser un hándicap a una virtud.

Veo a compis de la infancia ponerse lonchos. Yeah! Es superguachi. Con esos caretos de "acabo de ver a la chica de la curva". Mustios. Pálidos.


- Troooooooonko, llevo uuuun mooocooooooooo.


Bravo.


Me lo dicen en plan ¡qué guapo!, así que supongo que tiene que ser cojonudísimo.


El casteñeteo de sus dientes es sólo comparable al taconeo de Joaquín Cortés sobre el escenario en una noche con duende. Puro arte. Me encantaría dar palmas mientras los oigo.

No lo hago. La imagen de su degradación puede más que mi vena artística.

- Tú, un chiste mazo guapo,- me dice mi amigo El Kleenex (en realidad se llama Pedro, pero le llamamos así porque va siempre de moco en moco),- jaja.

- A ver.

- Estos son veinte notas que llegan a un restaurante con la equipación de su club deportivo. Y lo de siempre: esperan a que llegue el maître, le dan el nombre con el que habían reservado, éste les lleva a la mesa que les corresponde, se acomodan, uno va a hacer un pis, otros hablan de esto, otros hablan un poco de lo otro, y les toman nota.
Al rato vuelven los camareros con unos dorsales y una fuente llena de coca, y sirven a cada uno una raya.
¿Qué deporte practican?

- Sorpréndeme.

- Tiro al plato. Jajajaja.

- Estás enfermo.

- Está guapo tío. Yo me partí el culo cuando me lo contaron... espera que me voy a poner otro tiro...

Empezó a preparárselo.

- Me lo contó un hombre de la obra la hostia de viejo, te descojonas... me contó otro parecido pero en vez de tiro al plato era tiro con arco, pero no me acuerdo... la caña... si me acuerdo te lo cuento.

Mientras le miraba recordé eso que decía mi amigo Julián de que no consumía drogas por temor a que ellas hicieran lo propio con él. Esa era la sensación que tenía en ese momento viéndole, no sabía si era más correcto decir que era el quien estaba consumiendo coca o que era la coca quien le estaba consumiendo a él. Un poco, más bien un mucho, de ambas.










Aveces, querría ser la muerte para no temerla.

Otras, henchido de rabia, querría serla. Querría ser la muerte y aniquilar a todos. O al menos a algunos.

Aveces, a la entrada del camposanto, me gustaría... querría ser la muerte... para acabar con ella.

El suicidio, dicen, es de cobardes. De quienes andan faltos de agallas para afrontar lo que les viene o tienen encima.

Aprovechando el despiste de quien te secuestró y tortura, lo más normal es coger la puerta y huir. Huir es de cobardes.

Aveces es mejor ser cobarde. A pocos les gustan los electrodos en los testículos. A pocos que les arranquen las uñas con alicates. A pocos que les cercenen uno a uno los dedos.

En este último caso, nadie considerará cobarde a quien huye en pro de no sufrir.

Y es que arrodillado, frente al pelotón de fusilamiento, si tienes la oportunidad de huir y no lo haces, seguramente seas muy valiente por quedarte ahí y aguantar la que te va a caer, pero quizá tambien tengas un poco de gilipollas. A no ser, claro está, que lo que deseas es que te aniquilen.

El suicidio es lo fácil dicen también. Coge a 10, 20, 200, 8000 personas, las que sean. Dales una pistola para que se descerrajen los sesos. Veamos quienes son los más, los que lo hacen o los que no. Los que no, evidentemente. Luego pregúntales si han pensado en que tienen que luchar cuando se han negado a hacerlo o es cagazo lo que tienen al pensar en palmarla.

Si lo fácil fuera suicidarse estaríamos todos muertos. Habría hasta lista de espera en la seguridad social. Somos cómodos. Buscamos la comodidad. ¿O es que teniendo el mando en la mano os levantais a cambiar de canal a la tele?, ¿O es que cargados con la compra del mes subís siete pisos por la escalera en lugar de montaros en el ascensor que tenéis en frente? Por favor.

También tiene su parte de valentía esto, te la estás jugando, quizá dos días después del suicidio todo hubiera cambiado y hubiera ido a mejor. Al igual que se la juega el secuestrado que huye, arriesgándose a que el secuestrador le aniquile en el intento, cuando quizá de esperar un día más, llegasen las fuerzas del Estado y le liberasen, o fueran directamente los secuestradores quienes lo hicieran.


Cada cual es consciente de lo que es o no capaz de aguantar.

Vivir inerte, vivir por vivir, no es vivir, y no vivir, es estar muerto.

Cada cual depende de alguien. Salvo que no tenga corazón.

Cenábamos en el restaurante. Julia (mi amiga), Pedro (su novio), María(su amiga) , y yo(su amigo). La amiga había ido al excusado. Se hacía pipí.
- ¿Qué tal María?,- me preguntó mi amiga,- ¿Qué te parece? Te veo un poco ausente.
- Es mona.
- Mona es poco.
- Ya... macaco es mucho.
- ¿Le digo que te encontrabas mal?
- Vendrá del baño. Ahí hay espejos, seguro que se mira, luego también se encontrará mal . No es excusa.
- ¿Que te ha surgido un imprevisto?
- Por favor.

Todo el mundo es tolerante, o casi todo. Con todo, o casi todo. "Yo tengo un amigo tal.. o cual, pongamos homosexual", es la máxima de la que echan mano, curiosamente, en su mayoría, después de haber cometido un atropello respecto a aquellos. Esta, su gran máxima, les acredita a su parecer y con fuerza de cosa juzgada, como fieles defensores de la minoría en cuestión.
Partiendo de estas premisas puede concluir uno( en este caso yo), sin temor a equivocarse, que de tener esos mismos un amigo que.. que sé yo... suelta un par de hostias a su mujer algún día que otro, digamos los martes y jueves por ejemplo, se ha de entender irremediablemente e igualmente con fuerza de cosa juzgada, que no sólo respetan que le zurre, sino que les parece bien. Valiente estupidez.

Todos respetan, apoyan, se pronuncian en contra de los homófobos, por serlo, por verter un comentario ofensivo contra los gays.
Ahora bien, ponerles una pistola en la cabeza y darles a elegir entre darle un piquito a un homosexual (cosa que no quiere decir nada), o insultarle con desprecio, gritarle, llamarle maricón (un claro ejemplo de intolerancia).
Ni que decir tiene que la elección se oirá a kilómetros.


Para la siguiente frase iba a tirar de eufemismos, pero tras no pocas deliberaciones, he concluido que es más expresivo el registro vulgar. Suena como más contundente y clarificador.

¿Quién no ha sentido como que le estaban follando el culo alguna vez mientras cagaba? ¡Es como una jodida violación! ... O peor. Y sin lubricante. Aparte que parece como que tuviese espinitas, que ¡Zas! , ¡Zas! te van dando como pequeños tajitos a medida que van saliendo por tu perforado ano. Es como estar pariendo un rosal. Un rosal ancho, duro y maloliente que tú no has elegido tener.
¡Rasparme!. Meterme una lima y rasparme, pero no dejéis que esto salga por aquí. Aborto excrecional [excrecional, término que no existe, pero que mi impulso neologista (neologista, otro término que no encontraréis en ningún diccionario, pero que ante la disyuntiva de hacer uso de él o formular la frase de distinto modo, he optado por utilizar. Acrecentando, de paso, mi leyenda de abridor de horizontes) os brinda en primicia, con la ilusión de que en contraprestación vayáis utilizandolo en el día a día, venga o no a cuento, eso es lo de menos, aunque sea suelta, como exclamación que denote... qué se yo... como sinónimo de mierdoso... ¡Excrecional!... suena bien, utilizarlo así, es fino, más elegante... va a ser hasa registro culto, fíjate. Es suave, fonéticamente plástico, y además, suena casi como excepcional, por lo que no os será muy difícil retenerlo], habría que homologarlo.

A lo que iba, la otra opción era:
¿Quién no se ha sentido alguna vez sodomizado en el báter?
No dice nada. No tiene fuerza. La otra es basta, pero se entiende y transmite. Mejor basto transmitiendo que cultureta y que nadie sepa que cojones estás diciendo. Esto es lo malo, que sueltas una puta palabrota y ya no paras de decirlas. Es un puto vicio.


En definitiva, ¿Por qué les llamas culos rotos?
Culos rotos somos todos.

Bonito se me queda corto. Bello, hermoso, apolíneo... es como me resulta que déis asilo en vuestras almas a las tradiciones más denigrantes de vuestra ascendencia, que echando mano de ella queráis justificar cualquier acción, por vergonzante y ridícula que sea, teniendo como último recurso, más bien como único argumento, si es que se le puede condsierar argumento, el: "a mí es que me educaron así".

Y ya está, os quedáis tan a gusto.

No tengo rebatida... me veo apurado... suelto esto... y ya está, palabra del señor, irrefutable, no hay que pensar... es como... ¡CASA!... o ¡CRUCI!, cuando de niño estás jugando al pilla-pilla y te ves rodeado. ¡Hala!, yo cruzo los dedos y aquí como si nada, me quedo oblongo (más ancho que largo), con eso me sirve, no tengo que molestarme en intentar zafarme por otros medios, y si no lo consigo, darme cuenta de que si no me he zafado es porque no había forma de zafarse... porque mi posición no era la correcta y partía con desventaja.

No. ¿Para qué?, mejor exclamo ¡CRUCI! y apoyándome en esa artimaña me convenzo a mí mismo de que estoy en lo correcto, de que soy yo quien aplica bien las reglas del juego, quien mejor se desenvuelve en él... y sigo apoyándome una y otra vez en ella, aunque con ella lejos de evolucionar como hacen el resto de mis colegas, quedo estancado, con lo que mi atraso respecto a ellos aumenta a pasos agigantados a medida que pasa el tiempo. Y aunque todos los demás vean en mi a un tramposo, a aquel con el que nadie quiere jugar porque cuando se ve atrapado cruza los dedos, jodiéndole el juego al resto, y todos sepan que actúo así porque ese escudo es la única forma que tengo para "no perder" y destapar mis deficiencias, ya que sin él perdería siempre.
Pero claro, actuando así ya no sólo expongo mis deficiencias en un macroletrero con luces de neón, sino que perder, estoy perdiendo más que de la otra forma, pues quizá si lo intentara poco a poco fuera desarrollando habilidades, evolucionando, y llegara al fin el día en que pudiera zafarme sin necesidad de hacer trampas, con lo que, además, me ganaría el respeto de mis coleguitas.

De verdad que me parece fantástico ese continuismo, pero sabed, corazones, que de hacer todos lo mismo, si todos fuéramos partícipes de ese inmovilismo que no se cimienta sobre bases argumentales sólidas, sino en: "es que papá, y la abuela, y la abuela de la abuela lo hacían", aún andaríamos a cuatro patas, comeríamos carne cruda (que habrá a quien le guste), y beberíamos agua de los charcos. Concretando un poco más y no yéndonos tan lejos, yo estaría recogiendo algodón (que no dudo de que a más de uno le parezca mi hábitat natural), otras teniéndole que pedir permiso al marido prácticamente hasta para lavarse los pies, otros teniendo que pagar la remensa a "su señor" para poder abandonar sus tierras, otras teniendo que esperar a que el señor de su padre le autorice (pagando claro está) a que éste a su vez le autorice a casarse... y un largo etcétera entre los que están incluidas, como no, las maravillosas luchas a vida o muerte en los abarrotados circos romanos. Lo que viene a ser una fiesta vaya. ¡Oooole!, ¡Ooole!, ¿Y los toros, dónde me los dejas?, algún día le dedicaré un apartado especial a ese espéctaculo artístico que se brinda en la, llamémosla, plaza de toros, llamémosle, matadero con gradas... conocido como la fiesta nacional irracional.

¿No resulta ridículo? Es como un torero alzando una pancarta contra la matanza indiscrimanada de focas en Canadá... ¡Inauuudito!... o contra el ahorcamiento de los galgos... o que te reprenda por pegarle una patá a un perro... Aaaanda y cá-lla-te la boooca... compai... que todavía le clavo los tacos y le estoy haciendo menos que tú. Además, esto en mi tierra, no es violencia, es arte, que me estoy jugando la vida,... que puede rebelarse en cualquier momento y arrancarme la yugular de un bocao. ¡Mira que dientes! Paaaa' flipar. Hay que tenerlos bien puestos pa' futbolearle el lomo... además no voy a cargármelo ni na'... es sólo eso, una rabonita sin importancia para pasar el rato... para mi divertimento... para no reprimir mi faceta artística... pero vamos, que de matarlo no pasaría nada, se iba a morir de todas formas... a ver si te crees tú que es inmortal el bicho, eh... acabáramos... morir va a morir, qué importa cómo.

No nos engañemos, la educación, la tradición, es sólo cultura cuando defiende unos valores dignos de ser ensalzados, y ser transmitidos, y lo demás es paja, y como tal propensa a arder, que es precisamente lo que ha de hacer, arder, evaporarse y dejarnos liberarnos de esa angustia.

¡ZAS!, ¡ZAS! Cortad por lo sano. ¡A podar se ha dicho! las ideas vicidas que os fueron transmitidas a través de las anteriores ramificaciones de vuesto árbol genealógico para que las generaciones venideras no se vean abocadas a la podredumbre. Que crezcan sanas, no maltrechas.

Hacer por hacer, seguir como ovejitas el rebaño porque todos lo seguían, no.

Y es que, tened presente que:
si sigues a las masas, irremediablemente acabaréis confundido entre ellas.


Con esto doy fin a Traditio: el argumento de los imbéciles.

Hará unos meses de eso. Puede que un año. Entramos en una bocatería, "my sky" y yo, a la salida de una función teatral, a comernos, pues eso, unos bocadillitos(de salmón, pollo con mojo picón, y jamón... a quien interese), en lo que esperábamos a que diera comienzo la segunda obra a la que habíamos sido invitados por mi gran colega V de Bemandetta. Ciertamente, como comprobaréis finalizado el texto, podía haberme ahorrado toda esta intro, no viene a cuento. Es cuchara, ni pincha ni corta. Pero bueno, me dio por ahí. También podía haberme ahorrado esta aclaración. Y ésta. Y ésta. Y ésta. Y...


Volvamos atrás. A antes de la primera función, cuando aún estábamos en casa.

Guiados por esa sinrazón intrínseca al ser humano que le lleva a: siendo invierno abrigarse aun cuando el termómetro marca cuarenta grados, y siendo verano pensarse el coger o no una sudadera aun marcando el termómetro diez, salimos a la calle portando nuestros anoraks, a cada cual más grueso.
Ni que decir tiene... hacía más sol que en Mercurio, con el correspondiente incremento gradual que ello supone. Ésto, el hambre, y el hacer tiempo nos llevó a refugiarnos en la susodicha bocatería. Ñam, Ñam.

Cuchara.

El caso es que en el local un cartel, colocado estratégicamente para fácil su visión entiendo, informaba, a los ciegos supongo, pues son los principales incumbidos, de que existían en ese establecimiento hojas de reclamaciones en braille. Una lástima que ellos, los incumbidos, no lo puedieran ver.





Por cierto, pido perdón a los interesados, se me olvidó comentarlo antes. Tomamos Nestea y Coca Cola. Sin hielo.

Odio a los que odian. Me odio.

Primero haces un chistecillo ofensivo sobre tu raza. Del tipo:
Se sube el telón.
Hay una frontera, da igual el país, una frontera con guardias se entiende, militares para ser más precisos. Con sus boinas, sus uniformes, sus palillos, sus armas, sus vaivenes en diez metros cuadrados.
Se acerca un tipo, es blanco. Ojean sus documentos, le dejan pasar.
Se acerca otro tipo, chicano. Ojean sus documentos, le dejan pasar.
Otro blanco, le dejan pasar.
Otro blanco, le dejan pasar.
LLega un negrata, un oscuro, un grillo, un tizón. El guardia ríe, señala el camino por donde el tipo ha venido.
- No pasas ni de coña,- sentencia.
Se baja el telón. ¿ Cómo se llama la película?
El tú, no, negro. (El tuno negro)

Ji, ji. Ja,ja.
Ahora ya puedes dar rienda suelta a tus prejuicios sin miramiento alguno, los demás lo entenderán, viendo no ya una ofensa, sino una coña del calibre de la anterior. Un chollo.

Pues eso, telón arriba, aparecen los restos de un amarillo, un Chini Vanili muerto hace marras. Un cadáver putrefacto que está siendo devorado por los gusanos.
Se sube el telón. ¿Cómo se llama la marca?
Moho Chino. (Moschino)

Espera espera, que tengo más . Súbeme, súbeme el telón otra vez Pachi.
-¿Así?
- Sí, así está bien, gracias.

Sale un tipo traspasándote a ti, árabe(moranco, fresi suí, jalufo) el supermercado este donde cobran tres céntimos por las bolsas.
Se baja el telón. ¿Cómo se llama la película?
El día de mañana "The day after tú Morou (tomorrow)"

La traca final. Sale un blancata(un mierda seca,, un fantasma, un Blankinter) trajeado, aterrizando en cualquier país de África, con un objetivo.
Se baja el telón.¿Cuál es la tecla?

@ (Arrobá)

¿Y si el tío en cuestión es dirigente de una cooperativa?, esto es, va a cooperar.
¿Cómo se llama la película?

Robocop.

Por cierto, cuando dije chicano también quería decir chamaco, pokémon.
Voilá. Esta simples reglas podéis aplicarlas por analogía a todas y cada una de las facetas de vuestra vida.
Que eres un gordo que siente aversión por las anoréxicas... no caigas en el error de soltarlo así, tal cual, primero menciona que de cantar ópera serías Flácido Domingo. Allana el terreno para poder explayarte largo y tendido con ellas a posteriori. Cuanto más digas en tu contra, más bonos tendrás para canjear a la hora de descalificar a tu víctima.
Que eres anoréxica y te asquean los gordos... pues muy fácil hija, primero menciona que tienes más huesos a la vista que, Yuri Orlov, el museo paleontológico de Moscú, y luego ya te cebas con ellos a gusto.
Que eres muy alto... parte de que han de interponer diez metros de distancia entre tú y la cámara para poder fotografiar todo el recorrido de tus piernas.
Que eres muy bajo... reconoce que en el fotomatón tus fotos salen de cuerpo entero...
Eso sí, ¡OJO! con la mezcolanza, que tengas más dientes que una pélícula de caballos está bien, pero quizá no te sirva a la hora de desfasarte con alguien que sufra paraplejia braquial. Para esto seguramente te exijan la afiliación a un gremio que padezca una tara similar, véase una paraplejia crural.
Tened siempre presente esta máxima, que podemos desglosar del siguiente modo:
· Sed conscientes en todo momento de la cantidad de puntos que habéis acumulado.
· Y de la parte del catálogo que, con esos puntos, podéis permitiros abordar al efectuar vuestros canjes. Un N95 sólo es gratis para unos pocos. Los demás pagamos la diferencia.

- Por mi como si me llamas Perro, querida,- respondí,- lo mismo me da que me da lo mismo. Sólo es un nombre,- proseguí mientras deceleraba progresivamente la cadencia de mis pasos y palabras, simulando observar las prendas expuestas en el luminoso escaparate de una pequeña tienda de ropa, que en nada me interesaba, con el único objetivo de interponer entre nosotros la
distancia suficiente para vislumbrar lo que presumía sería un lustroso trasero. Vaya si lo era. Redondito... regordete... respingón... Me puso como una moto. Aceleré el
paso deliberadamente. Casi corría. Había que llegar a casa cuanto antes.
- Es que no recuerdo si he apagado el fuego,- me justifiqué ante su rostro cariacontecido.
Comprendió, un tanto contrariada.
Me pregunté cuantos años tendría. Yo le echaba veinte... y años... por ahí también, veintidós-veintitrés, nunca más de veinticinco. Se lo preguntaría más tarde. Un tío al que se le quema la casa que sólo se preocupa de saber la edad de su acompañante? Sonaba surrealista, aunque seguramente, si de verdad se estuviera quemando,lo preguntaría.,Por rebajar la tensión, por
parecer más despreocupado de lo que en realidad soy. Apariencias.
Recorrimos kilómetro y medio en apenas tres minutos. La chica estaba en forma. No sólo había aguantado de manera estoica mi último tramo a ritmo keniata, permitiéndose incluso entablar una distendida conversación telefónica con vete tú a saber quien, (“si... dime... no, no me ha dicho nada... ¿pero él ya lo sabe? ... que fuerte ¿no?... ¿ y qué piensa hacer?... ¿tú crees?... no se atreve... ni de coña... si, estaría bien, se lo merece... ja, ja... ¿yo?... no, ahora no puedo, estoy con un chico... a ver una peli... no le conoces... que no le conoces... si... mucho... vale, ya te contaré... adiós... adiós... un beso, guapa... ciao”), sino que su rostro se mantenía fresco y no se vislumbraba en él rastro alguno de fatiga. Indudablemente algo tenía que hacer para mantenerse en tan óptimo estado de forma. También lo preguntaría más tarde... si me acordaba.

Me meaba, pero estaba de enhorabuena. La llave del portal no giraba. Entraba en la cerradura perfectamente, pero luego no giraba, ni a izquierda ni a derecha, por más fuerza y maña que desplegasen mis ágiles manos. Todo salía a pedir de boca. El típico contratiempo que acaba de hundir la existencia de uno cuando algo no va bien. El dinero llama al dinero, dicen. La desgracia no, ya se encarga la otra de presentarse sin que nadie la invite, digo. Ley de vida.
- ¡Joder, lo que faltaba!,- exclamé en un estado a caballo entre el abatimiento y la ira. Como el niño que llora de rabia en una pelea porque su hermano mayor esquiva sus golpes.
Volví a sacar e introducir la llave, no fuese que estuviera mal encajada en la cerradura (ya me había pasado otra veces), pero na nai, seguía rígido.
Resoplé. Pensé en mi siguiente movimiento, de qué manera arremeter contra la puerta para darle mayor credibilidad a la historia.
Una patada valdría. O un puñetazo. O zarandear la puerta. La de la patada y la del zarandeo eran las que más me atraían, tenían como más caché. La patada seguida de un " vaya puta mierda". El zarandeo seguido de un " ¡ábrete coño!". Quedaría chulo.
No obstante opté por picar el telefonillo de un vecino. No quería parecer un neurótico.
No contestaban. Llamé otra vez, al mismo piso, no sé por qué, lo lógico hubiese sido probar en otro. Seguían sin contestar. Entretanto agarré el pomo de la puerta tirando un poco de ella, para así estar preparado cuando abrieran. Sólo faltaría que por despiste no me diera tiempo y tuviera que volver a molestar al vecino… a esas horas. Oí un pequeño “clic”. Tiré un poco más. La puerta se abrió, tenía el bombín precintado. Estaba rota. Podían haber puesto un cartel.

Reí imaginando el hostión que me hubiera dado de haber optado por zarandear la puerta. Un ridículo espantoso. ¡Menuda caída! Me hubiese partido la columna. La guinda a una actuación perfecta. Actuación, que supe debía llegar a su fin, en el momento en que atisbé el primero del sinfín de peldaños que conformaban la impoluta escalera del bloque. Mis nalgas ya eran lo suficientemente prietas. Las suyas también. No subía andando ni de coña.

- ¡Espera!,- dije frenándome en seco al pie de la cordillera.
- ¡Qué!
- Espera, espera.
Medité.
- Vale, vamos al ascensor.
- ¿Qué pasa?
Sonreí.
- Nada. Buenas noticias. Fallo técnico. Acabo de caer en la cuenta de que el fuego está apagadísimo. Fue ayer, no hoy cuando cociné. Hoy no he comido en casa. Me he hecho un pequeño lío entre lo que hice ayer y lo que he hecho hoy.

Entramos. Atrás quedó la voz del vecino preguntando quién llamaba por el telefonillo… a estas alturas de la película. Ya sabía dónde no llamar si alguien me perseguía.

Padre Nuestro,
sé que eres rapero,
y tus antepasados eran Disc Jockeys;
venga a nosotros tu verso;
hágase algún que otro scratch
sobre las letras que improvisemos.
Danos hoy nuestro rap de cada día;
entona nuestras maquetas,
como también nosotros entonamos las de otra gente;
no nos dejes caer en Eurovisión,
y líbranos del M.A.M.

Amén.

Lloraba abrazado a mi hermana, en el salón, cuando entró mi sobrino; su hijo, de cuatro años, acababa de despertarse de la siesta.
- ¿Qué te pasa Tito?,- me preguntó.

No respondí. No podía.

- ¿Qué le pasa al Tito, mami?

- Nada cariño, ve a jugar con tus cosas.

- ¡Jo! Pero dime qué le pasa al Tito.

- Está malito.

- Vaya! pobrecito, ¿Tienes fiebre Tito?


- No, no tiene fiebre Fede, ve a jugar.

- Espera que me lo diga él.


- No espero nada. Ya te dicho qué le pasa, ahora juega. Cumple con tu parte del trato.

- Jooooooo. La última.


- No.


- Jooooo. La última y te prometo que me voy a jugar.


- No.

- Jo! vale, pues entonces no juego.


- Vale, pues no juegues, pero no molestes.


- ¿Y me lo dices?

- ¿Qué?

- ¿Si no molesto me lo dices?


- No cariño, no seas pesado.

LLegó mi cuñada de la calle. Hablaba por teféfono, de mi.

- A Martín le han dicho que tiene SIDA... no sé, hoy, esta mañana creo... no, aún no le he visto... pues imagínate... íremos ahora a verle... con el niño, sí... no digas chorradas mamá...

Me vio.

- ¿SIDA?, ¿Eso es lo que tienes Tito?, ¿SIDA?

- ¡Fede!

- Venga te dejo mamá, que está aquí.

- ¿Qué?, jolín mamá, quiero saberlo.

- Sí, mamá, yo se lo digo.

- ¿Tienes SIDA Tito?

- El niño, que me ha oído hablando contigo.

- Fede, te estás pasando ya.

- Venga, ciao.

- ¿Por qué e e?, jo.

- Mi madre, que luego te llama.

- Sí, Fede,- acerté a decir,- tengo SIDA.


- ¡Vaaaya!, pooobre... bueno, no pasa nada.

Se fue.

Sonreí. Niños. Qué sabrán ellos, son tan inocentes.

Se oyó un terremoto en su habitación, como kilos y kilos de compacs caídos.

- ¿Qué pasa ahí?,- gritó mi hermana.

- Nada. Toma Tito, deja de llorar,- dijo extendiéndome un disco,- cúratelo con el Norton.

Le abracé.

- Ves como no pasa nada.

- Claro que no.

- Pues venga, no estés triste, vamos a jugar al Nidodespil (Need For Speed), que man comprao un volante pal ordenadó.

- Eso está hecho. Ve encendiendo el PC, voy ahora mismo.

- Te llamo cuando esté encendido ¿vale?

- Ok.

Se fue.

- Joder, lo siento.

- Vaya personaje de niño tenéis... ¿Hablamos luego mejor no? a la noche.

- ¿Te quedas a cenar?

- Y a dormir.

- Pues recuérdame que te cambie las sábanas.

- Ya las cambio yo, no te preocupes, me voy adentro con Fede.


Desde que te conozco, amor, tengo dos vidas. Curiosamente, es esta última la que más temo perder.
Así empezaba su libro.
...
Su mujer sonrió alagada al leerlo.

Su amante, abrazada a él, también.

Y saquemos las pistolas.

Espera, me llaman por teléfono. Cuelgo. Aún no había tocado fondo. LLaman a la puerta. Abro. Hablo. Cojo. Cierro. Vuelvo. ¡ Ojalá el mundo se hubiera parado en el momento en que colgué el teléfono. ¡Era tan feliz!

Sed felices en vuestro mundo, que yo seguiré afligido en el mío. Aunque feliz, eso sí, por no sucumbir, y continuar deprimido en el vuestro.

2 de Enero de 2006.
Querido diario,
Sly sigue siendo el Buddah del Micrófono, de ahí que no pueda parar de escuchar el Outro de la mixtape de Leeroy. ¿Lo has oído alguna vez querido diario? Es una lástima que no tengas oídos, podríamos pasarlo muy bien juntos cogidos de mano y anilla oyendo música de hace marras. Últimamente me ha dado por eso, soy un nostálgico. Ahora mismo estoy oyendo I need love de Señoras Aman al Enrollado James. Todo un clásico. Lo siguiente en sonar será People of the sun de Lucha contra las máquinas. Música diametralmente opuesta, lo sé, pero así soy yo.
Estoy pensando querido diario, que te escribiré las letras y notas musicales de las canciones para que tú también puedas disfrutar de ellas. Nos los pasaremos pipa.
Mañana viene el Hombre Metódico, componente del archiconocido Clan de sabor fuerte Wu , a Madrid, capital de Hispania, a dar un concierto. Habrá que ir a verle, aunque el disco sea una galopante bola de deyecciones equinas, a mi humilde entender, y haya que pasarse toda la tarde-noche rodeado de super rapers. Blancos que pretenden ser negros, y negros que miran con aires de divo a los blancos. Todos ellos disfrazados a más no poder y haciendo llaves de judo cada vez que saludan al prójimo. Mi mano, por motivos obvios, no saldrá del bolsillo. No quiero pasarme la noche en la UVI por darle la mano a un flipaillo de mierda que ha visto demasiado cine made in USA y que me habla de echar un basket, a pesar de su uno cuarenta de estatura. El fútbol dentro de este mundillo ni se menciona. Es como blasfemia. ¿De qué vais? Estamos en Iberia. Aquí a la pelota se juega con los pies, a no ser que seas el último en tocar el palo. Yeaaaaaaa.
No me extiendo más mi querido diario, he de partir a solventar una serie de contratiempos que se han ido acumulando en mi agenda a lo largo del día de hoy. Ni que decir tiene, que podría pasarme horas y horas en tu compañía, relatándote multitud de escabrosas historias y reflexiones relativas al mundo del rap, que amenizarían en mucho tu solitaria, que no aburrida, existencia.
Ya, ya sé que quieres conocer a otras personas, pero compréndeme… sería demasiado embarazoso para mí, y lo sabes, no debería estar repitiéndote esto a estas alturas. Yo te confío todos mis secretos, a cambio sólo pido que no le vayas con el cuento a otras personas.
¿Es mucho pedir?, ¿De verdad que es mucho pedir?
¡No!, ¡No digas que no!, ¡Mientes! ¡Claaaaro que me traicionarías! Conozco a los de tu calaña. Eres como tu hermana, me lo larga todo sobre mi mujer. ¡Así, sin más! nada más que me acerco, con pelos y señales. Que memorión tiene la jodía. Parece que me lo estuviera contando mi propia esposa, sólo que ésta, la muy condenada de tu hermana, y perdona que hable así, no tiene ni la decencia, ni el buen gusto, de suavizarme los pasajes más engorrosos. Ya sea porque me aluden, ya sea porque suponen una ofensa hacia mi. ¡No tiene tacto!
Sois todos iguales. No se os puede dejar con nadie. ¡Largáis!, ¡Largáis!, ¡Largáis! No hacéis más que largar.

En fin, no se hable más del tema. ¡No, insisto, no sea-ble más-del-te-ma, joder!, ¡Ufff! Me largo. Mañana te veo.
Siii… siii, no te preocupes, cierro con llave.
Venga, ciao.

La húngara era una chica húngara, como bien dice su nombre, no era un mote sin fundamento ni nada por el estilo, sino un gentilicio.
Aquel día estaba en Moes haciendo la calle, pavimentándola. No era prostituta, sino constructora. Peón de obra. Con ella se daba una extraña circunstancia. Era la gente de a pie la que dedicaba piropos al obrero. Cosa que no era de extrañar, porque la chica estaba de muy buen ver. En otros tiempos fue modelo, top model. París, Milán, Barcelona, Nueva York... siempre de aquí para allá y de acá para allí con un vestidito mono que estrenar. Ahora no. Ahora como he dicho hacía la calle, pavimentándola. Son las cosas de la vida,
son las cosas del querer,
un día estás en las revistas,
otro día quitas parquet.
oooooooooolé.
O lo que fuese que estaba picando con la taladradora, cuando ese chico, Jhon creo que se llamaba, se acercó sigilosamente por su espalda estando ella agachada, inclinada más bien, y la tiró bruscamente del pelo.
Ay mi pequeña princesa!,- dijo en un tono afable que rozaba casi lo paternal,- no deberías estar aquí. Ven conmigo. Éste no es tu lugar.
Ella aceptó encantada y siguió a su príncipe, azul, porque ese era el color de su traje, hasta la hormigonera... al parecer ese era el sitio que le correspondía.
Allí realizó las labores propias de su profesión.

Mi nombre es paco(pe, a, ce, o), así, tal cual, en minúscula, no es una errata. Soy un individuo demasiado común, demasiado insignificante para permitirme el lujo de dar inicio a mi nombre con un signo mayúsculo.

Fui al baño. Por ir. No tenía nada que hacer allí. Sólo miraba al espejo. El espejo me miraba a mí.
De veras. No estoy loco. Pude ver mi reflejo en sus ojos.

Porque siempre tienen en cuenta las necesidades de sus clientes.

Buscamos nuestra media naranja.

Devuélveme un cuarto...

Eres tres cuartas partes de la mía. naranja

En serio, devuélvemelo.
No está bien.

Quiero mi A y mi N.

Ya tienes las otras dos.

No seas gocha.

Se sube el telón.

Sale Junior en Dónde Estás Corazón contando su vida.

Se baja el telón.

Cómo se llama la película?

Toy Story.

Se sube de nuevo el telón

Hay unos niños viéndole en un comercio, en un cartel, en él se le invita a los pequeños a participar en un curso, un taller en el que Junior les enseñará todos sus trucos.

Se baja el telón

Cómo se llama la tienda?

Toys harás.



Vuelve a subirse el telón.

Al fin la gran cita, empieza el taller. En él, para sorpresa de todos, cuenta que tiene un mito sexual, por la originalidad de sus tonos.

La Toya Jackson.


Estamos cansados, nos cuesta, pero conseguimos elevar una vez más el telón.

Mi futbolista favorito,- responde a la pregunta de un renacuajo,- pues de ser futblolista hubiese sido...

¿Quién?

Se baja el telón.

No hay ninguna duda.

Stoichkov.

Son malos.Había una niña en mi barrio,la llamaban Hache.Hache!Hache!Hache!Un día se le cayó la diadema.La llamé:Hache!al acercarse descubrí que era muda.

Bastante tengo con serlo de las acciones realizadas por mi en momentos en que he sido incapaz de gobernarme a mi mismo.

(Declaración judicial)

- ¿Y el acusado?, ¿Tiene algo que decir?

- Nunca fui hombre de una sola mujer, señor. Ya ve como soy. Este es el físico que Dios me ha dado. ¿Qué iba a hacer? Sólo tenía dos opciones... zumbarme a las ovejas, o morir virgen.

De los que cuando juegan al fútbol no la pasan ni al sacar de banda.

Creerse superior por tener minga en vez de toto
es como creerse fuerte por doblar esquinas.

Me remito al título.

Lo que no entiendo es a esos machistas que se manifiestan en contra de la transexualidad. Craso error. Deberían ser partidarios, al menos en el caso de la transformación de mujer en hombre, pues han de ver este cambio no como un capricho indecente e inmoral, sino como un afán de superación. El paso a un status superior. Como el que cambia su contrato de peón por el de arquitecto. ¿Por qué negarle esta progresión a las mujeres? Es normal que quien nace ciego eche mano de la cirugía para ganar algo de visión. Pues esto igual, no eligieron partir con desventaja, nacieron así. ¡ Fomentemos su progreso!, Tomemos las calles! Transexualidad femenina a partir de los 3 años YA! No les jodamos la infancia!

Las naves ultrarrápidas
Navegan por el espacio
Demasiado despacio
Para encontrar algo interesante;

Volved a La Tierra.

Las estrellas que admiras
No están ahí
Hace tiempo que desaparecieron;

Sólo los muertos
pueden hablarme de Dios.
Y sabe Dios
que
si lo hago
me tomarán por loco,
Y que loco acabaré
Si intento demostrar
Que en realidad
no lo estoy.

Vacío interior;

Desesperación.

La nada.

Donde hubo no hay.

Por más que se aferren,
por más que abracen y besen mi lápida,

mi ataúd
es sólo un baúl.

el baúl de mi recuerdo.

baúl de recuerdos defectuoso...
invertido.

fuera,
todo sigue igual.

dentro, nada es como fue.

nada como recordáis...

Aún así,
Lleven flores a mi entierro.

Las flores huelen a vida. (inspiro)

Aunque la vida apesta, (expiro)


Tanto o más
Que los cadáveres
En descomposición.

madre natura lo sabe,
es sabia, dicen.

de ahí que permita que veamos el cielo,
espléndido,
majestuso,

infinitamente lejos.

porque un mundo mejor,
más bello,
existe.

Pero nuncaLo alcanzaremos.

No me llames puta porque me guste sentirla allí dentro
No me llames puta si hago tríos con tus compañeros
No me llames puta si siempre me abro con todo el que puedo
No me llames puta y mucho menos putón verbenero

No me llames puta si me caliento con el olor de tu pelo
No me llames puta si me he mojado evocando a mi suegro
No me llames puta si le como todo a mi amiga en tu lecho
No me llames puta si en los labios de abajo es donde quiero tus besos

No me llames puta si me lo trago o lo escupo en tu pecho
No me llames puta porque no pueda vivir sin el sexo
No me llames puta porque gima como perra en celo
No me llames puta si aprendí el kamasutra antes que la tabla del cero

No me llames puta si mi falda es de larga como dos de tus dedos
No me llames puta si he cabalgado más que Lucky, el vaquero
No me llames puta porque en mi ano yo quiera tu miembro
No me llames puta...

Hasta que no te haya pedido el dinero.


No lo hagas

Supongo que alguien capaz de convencerse de que es superior a su semejante y tener potestad sobre él por el mero hecho de tener un saliente allí donde el otro tiene una cavidad, ha de gozar de una inteligencia capital que rebasa con mucho las barreras de lo cognoscible por el ser humano. Una iluminación mental propia de criaturas celestiales. Semidioses, en resumen.

NO, repito, NO lo intenten en sus casas. Es ya no difícil, sino peligroso, podría estallarles la cabeza. Requiere un control mental del que no goza todo hijo de vecino. Cuatro niveles por encima del tantra, cinco por encima del yoga. Esto unido a una inagotable capacidad de persuasión.

Pero lo conseguiré. Dicen que tengo más coco que El Caribe. Va siendo hora de demostrarlo.

Un día le estaba contando algo a un cristiano. Me respondió que si no lo veía no lo creía.

Se sentía tan español que a todo echaba ketchup y mostaza.

Los hay como yo. Más falsos que un desierto con tiburones.

Los hay que lo son más que una aspiradora con euroconector.

Ahora bien, no hay mayor falsedad que la de aquellos que se proclaman sinceros. No os fiéis de quienes lo hagan... si se están engañando a sí mismos... ¿Qué no harán contigo?

Desconfía de ellos, al igual que de una caja de condones con la foto de un niño... te están gritando que te van a fallar.






La gente no es sincera ni consigo misma.

Un día conocí a un racista que tenía un caniche, un rotweiller y un pequinés.

Además estaba a la espera de que le entregaran un mastín cruzado con presa canario. Este último, según me cuentan, fue el único que no permitía que sacaran a pasear otras personas.

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